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La historia de la animación en México (parte 1)

Sin duda alguna los auténticos padres de la animación son la caricatura y la historieta. La tira cómica llegó a México por ahí de los años veintes; proveniente de Estados Unidos. En agosto de 1907, a sólo 12 años de la creación del cinematógrafo, se proyectó la obra “Retrato animado” en la Ciudad de México, ante el Presidente Porfirio Diaz. Desde entonces el público mexicano quedó entusiasmado por estos personajes animados que venían del extrajeron, siendo los primeros Mickey Mouse (El ratón Miguelito) y Felix el gato. A mediados de los años treintas los estudios Disney habían fascinado a un gran número de personas, incentivando a muchos a probar suerte en la animación.

En el año de 1956 se creó la Rama de Animadores del Sindicato de Trabajadores de la Industria Cinematográfica, cuyo secretario fue Ramón Villareal y quien un año mas tarde se consiguió un acuerdo con Producers Associate of T.V. para producir series animadas infantiles. Crearon Gamma Productions compuesto en su mayoría por animadores mexicanos, quienes crearon a Rocky y sus amigos y Las fabulas de Esopo. Tras el cierre de Gamma Production’s, los extrabajadores conservaron parte del equipo  y fundaron la Cooperativa Producciones Animadas. En 1972 realizaron un corto basada en la historieta Los supermachos de Rius y otro más sobre Memín Pinguín de Yolanda Vargas Dulché.

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Los tres Reyes Magos fue el primer largometraje de animación mexicana, desarrollado a partir de un guión de Rosario Castellanos. Fue dirigida por Fernando Ruiz (considerado el abuelo de la animación en México), quien había trabajado para los estudios Disney en la película La espada en la piedra. Ruiz  también desarrolló el proyecto de una serie animada: La oruga Pepina. Lamentablemente tuvo problemas con la guionista y la obra acabó en España siendo producida por los animadores Santiago y José Luis Moro bajo el nombre de Katy, la oruga en 1981.

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Los animadores en México no tenían las herramientas para el desarrollo de la animación y tenían que viajar al extranjero a estudiar. Hasta que en  1978, en  Coyoacán se abrió el primer taller de animación.  Dos años después lanzó un mediometraje llamado Crónicas del Caribe, que si bien ganó importantes reconocimientos, nunca tuvo difusión. 

Ya en los años ochentas los alumnos y ex-alumnos del Centro Universitario de Capacitación Cinematográficas (CCC) y el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) comenzaban a hacer cosas interesantes a pesar de que  no tomaban materias relacionadas con la animación. 

En el año de 1994 el conocido Carlos Carrera, egresado del CCC, realizó uno de los cortometrajes mexicanos más reconocidos internacionalmente;  El héroeganador de la Palma de Oro en Cannes, Mejor Animación en el Cinemafest de San Juan en Puerto Rico y el Ariel por Mejor Cortometraje en México. Fue entonces que la animación ganó interés y aprecio, estimulando a nuevos artistas  nacionales.

Espera la segunda parte.